- Vamos, dime dónde has estado, de verdad, quiero saberlo.
- Intentando olvidarte... O perdonarte.
- ¿Lo has conseguido?
- No.
jueves, 4 de noviembre de 2010
martes, 28 de septiembre de 2010
Natasha Bedingfield - Unwritten
Feel the rain on your skin, no one else can feel it for you, only you can let it in.
No one else, no one else, can speak the words on your lips.
Drench yourself in words unspoken, live your life with arms wide open.
Today is when your book begins... The rest is still unwritten.
lunes, 27 de septiembre de 2010
Tres metros sobre el cielo.
Hay que estar muy atento a lo que te rodea, porque a veces, de repente, algo te puede alegrar el día.
domingo, 26 de septiembre de 2010
Romeo + Juliet
- Si profano con mi indigna mano este sagrado santuario, pecado de amor será; mis labios, peregrinos ruborizados, quisieran hacer penitencia con un dulce beso.
- Buen peregrino, no riñas tanto a tu mano que demuestra un gran fervor a esto, pues hasta las manos de los santos tocan a las de los peregrinos, y el tocar palma con palma es el beso del palmero.
- ¿Y no tienen labios los santos y los piadosos palmeros?
- Si, peregrino, labios para usar en la oración.
- Entonces, querida santa, deja que los labios hagan como las manos; no conviertas fe en desesperación.
- Los santos no se mueven cuando acceden a las súplicas.
- Entonces quieta mientras recojo el efecto de mi oración. [...] Así quedan mis labios limpios de pecado por los tuyos.
- ¿Entonces mis labios tienen ahora el pecado?
- ¿Pecado de mis labios? Me reprochas con dulzura. Devuélveme mi pecado.
- Buen peregrino, no riñas tanto a tu mano que demuestra un gran fervor a esto, pues hasta las manos de los santos tocan a las de los peregrinos, y el tocar palma con palma es el beso del palmero.
- ¿Y no tienen labios los santos y los piadosos palmeros?
- Si, peregrino, labios para usar en la oración.
- Entonces, querida santa, deja que los labios hagan como las manos; no conviertas fe en desesperación.
- Los santos no se mueven cuando acceden a las súplicas.
- Entonces quieta mientras recojo el efecto de mi oración. [...] Así quedan mis labios limpios de pecado por los tuyos.
- ¿Entonces mis labios tienen ahora el pecado?
- ¿Pecado de mis labios? Me reprochas con dulzura. Devuélveme mi pecado.
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